Capítulo: 7, 2-4.
Entonces otro ángel, subía del oriente y llevaba el sello del Espíritu Santo. Se escuchó un grito hacia los cuatro ángeles que se encargan de dañar la tierra y el mar, el mensaje fue “No dañéis la tierra y el mar ni los árboles, hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios´´, se escuchó también el número de los siervos de nuestro Dios, ciento cuarenta y cuatro mil sellados de las tribus de Israel.
Capítulo: 7, 9-14.
Vio a una gran muchedumbre de todas las naciones, pueblos, razas y lenguas, delante de Dios y del cordero y gritaron “¡La victoria es de nuestro Dios, que está junto al cordero!´´ y todos los ángeles que estaban alrededor de Dios dijo “Amén”. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos Amén´´. Entonces uno de los ancianos preguntó “Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?´´ y le dije “ Señor, tú lo sabes´´. Y el me dijo “Estos son los que han salido de la gran tribulación y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del cordero.
2. Segunda lectura: Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-3
Capítulo:3, 1-3.
El padre ha tenido mucho amor hacia nosotros y nos llama hijos de Dios, porque verdaderamente ¡lo somos! El mundo no sabe quien somos porque no sabemos quien es el y ahora somos hijos de Dios pero aún no se ha manifestado lo que seremos. Lo sabremos, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque verdaderamente sabremos quien es tal y como es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.
¿Qué mensaje se muestra en cada uno de ellos?
- Primera lectura.
Que no hay que dañar a los hijos de Dios.
- Segunda lectura.
Quien tenga esperanza se purificará a sí mismo.
3. Salmo: 23, 1-2. 3, 5-6.
Capítulo: 23, 1-2.
Dios es mi pastor nada me sobra,
en verdes campos me hace descansar,
me lleva a los lagos del descanso.
Capítulo: 3, 5-6.
Mi corazón lo levanto al Señor,
el me escucha desde su monte santo,
yo me tumbo, duermo, despierto, el Señor es mi voluntad.
Hecho por: Javier de Mendoza y Carlos De Miguel.


















